domingo, 26 de abril de 2015



Tenes diez disparos en tu cámara de fotos.

Nueve se tomó tu novio.
Ocho VOS
Siete… enanitos juegan al chevé, chevé…
Seis me gusta
Pestañeas en cinco
Cojes en cuatro
Posas en  tres
Amas  de a dos
Morís en una  
VIVIS EN FOTOS QUE  NADIE IMPRIME


un papa noel fuera de termino
toca timbre para hacer tiempo
toma coca
bebe coca
calza ojotas
tiene la barba verde
de navidades próximas
que no sucederán.
con un papa noel 
fuera de termino
cualquier cosa
 puede pasar.


Caperucita es el lobo
Te mintieron
De ella son
las orejas grandes,
los ojos grandes
los dientes afilados.
Caperucita es el lobo
Nadie lo sabe
De un mordisco
Podria devorarte
y lo hace
porque sabe.
Existe solo en ella
porque caperucita
es el lobo.

viernes, 24 de abril de 2015

Lo bueno de tener cierto interruptor




¿Como era antes vivir sin el? No tener la posibilidad de elegir algo tan importante, me resulta imposible de imaginar.
No es posible tolerar la idea de vivir de ésa manera, con la incertidumbre constante de no saber en que momento va a ocurrir, o que es lo que vas a estar haciendo en el momento en que te pase.
Morirse inmediatamente después de pagar cuentas, luego de ir a cenar a la casa de la familia de tu pareja, al terminar una larga jornada laboral, antes de iniciar una increíble hazaña sexual. Morir al enterarse que sos el único ganador del pozo máximo de la lotería. Los últimos minutos de tu vida desperdiciados, sin saber que los deberías haber aprovechado mejor.
Dejar algo tan importante al azar, es impensable.
La primera vez que intenté utilizarlo, tenía nueve años. Estaba hacía un buen rato en la cola del supermercado del barrio, las apariencias anticipaban una espera aún mayor.
No pude soportarlo más, me desesperaba la idea de esperar tanto tiempo, por suerte mi madre logró frenarme con una cachetada antes de que presione irresponsablemente el pulsador.
Me decidí a utilizarlo, por segunda vez, a mis treinta y un años. Había cumplido todos mis deseos. No quedaba mas por hacer, lo que no significaba que me sintiera mal con la situación, todo lo contrario.
Leí el otro día en un libro que la gente de otras épocas le temía a la muerte, se quitaban la vida por tristeza, depresión, desesperación. Que la mayoría de las veces, eran métodos muy dolorosos los que empleaban para lograrlo, no pude creerlo.
 

lunes, 20 de abril de 2015

VI

VI

¿Será posible soñar lo que uno desea?
¿Elegir el sueño como una película filmada por uno mismo?
¿Elegir cada escena, cada actor o incluso el género?
- Si, es posible-.
Yo elegí soñar con una casa conocida, lluvia y solo dos actores... el hombre que me robó la niñez, y yo.
En la primera escena, me encontraba parada frente a una puerta a punto de llamar.
El agua de lluvia me recorría la cara, pero era incapaz de sentir su recorrido.
La puerta de la casa se abrió, y ahí estaba él, como esperándome
pude sentir el miedo que le salía por sus poros y ojos.
Apenas atravesé el marco de la puerta, mis manos se trasformaron en garras, la piel se me cubrió de pelo.
En el lugar de mi boca, un hocico sobrepoblados de dientes babeaba hambriento.
No podia parar de mirarle las manos. Ellas, me pertenecían desde el momento en que él las había usado en mí.
Entonces las recuperé para devorarlas.
El gritaba desde el suelo desangrándose, mientras la escena comenzaba a teñirse de rojo.
Desperté del sueño, pero no me sentí completamente satisfecha.
¿Será posible, llevar los sueños a la realidad?
- Si, es posible -
Comenzó a llover y tengo hambre...

jueves, 9 de abril de 2015



Sentada en el umbral,
retengo los grititos que salen de atrás de mis ojos.
Observo como los globos que dejé,
se pierden en un río acelerado de ruletas
en las que solo sale el diecisiete.
Las vedettes que me hacen de barrera,
gritan,
desnudas,
tu nombre.
A mi lado,
seres descerebrados bailan un jazz desprolijo
invitándome a tararear
la música que dibuja el contorno de tus labios.
Mi deseo muta en lujuria.
Me vuelvo dócil frente una pila de halagos
salidos de jugueterias chinas
me niego absolutamente
a comprar sin garantía.

miércoles, 8 de abril de 2015



Cada vez que camino en círculos te encuentro.
Vos siempre igual
cantándole ridiculeces a tu ego
y gritándole obscenidades al sol cuando sale.
Mi alma que no existe
tropieza fuerte y se lastima.
Mis piernas,
son pianos desafinados, sonando a sala llena.
Y vos
parado y confundido
me susurras poemas sacados de cajas de saldos.
Callate y pensá
salí de vos y de mí.
(Pensa)
Te veo en media hora,
En aquel lugar desafortunado en el que nunca
vamos a estar.



Marita reniega de su naturaleza.

Camina desnuda de ideales,

pero protesta cuando los vendedores

de viajes estudiantiles se le acercan.

Llena su boca de espuma

y de palabras

ahuecadas a picotazos de canario.

Baila extasiada frente a un espejo.

Ve como sus brazos,

se le desprenden del cuerpo oxidado.

En sus canteros vacíos,

crecen pequeños arbolitos prematuros.

Esconde armas mortales

bajo su pelo percudido en lilas.

Camina erguida,

se sienta erguida,

duerme erguida.

En cambio su alma,

es un perro callejero que se convierte en peluche 

a la hora de dormir.

martes, 7 de abril de 2015

V

(V)

Otra vez esa mujer atormentando mi descanso.
Se llama Graciana, la conozco exclusivamente de mis sueños que ella disfruta transformar en pesadillas.
Tiene el poder de hacerme perder la noción de estar dormida (despierto en sueños dos veces antes de hacerlo realmente).
Es corpulenta, tiene pelo lacio, (lo lleva atado). El flequillo le apoya en la punta de sus pestañas.
Hace una semana que la madrugada me encuentra despierta y aterrada por su presencia.
Me mira fijo a los ojos desde una puerta, o desde el susurro que derrama sobre oído de Gonzalo, estoy segura que embarrandole el oído con cosas espantosas acerca de mí. Puedo confirmarlo, porque el comienza a mirarme con desprecio.
La odio por mirarme sin decir nada desde el marco de una puerta que solo abre en mis sueños,
o desde el reflejo que me devolvió el espejo la mañana que maté a Gonzalo, y me encontraba realmente despierta.

lunes, 6 de abril de 2015



Se para detrás de mí
un sapo gigante
su cuerpo lleno de verrugas
le ordena a mis manos
como moverse.
Mi yo niña obedece,
mi yo grande se opone
y busca un gran pie
que la acompañe.
Lo pisa,
lo pisa bien fuerte y con bronca.
Un nuevo sapo
le susurra cosas bonitas
pero no puede ocultar las verrugas
de su rostro
de su cuerpo 
que se derrite encima del de ella.
Junta el agua que se amontonó en su alma,
y ahoga al nuevo sapo y a la niña.
La adulta que pisa sapos baila
y se sumerge en grandes charcos pegajosos
dejados por otras almas niñas.


Una manada de siete tipos hermosos,

Se alimentan de mi cuerpo muerto.

Yo que no disimulo

los latidos que da mi cerebro

en el pecho,

muero.

Te espero contando anécdotas de otras personas

disimulando caricias mal dadas.

Deja las pendejadas 

para las estaciones que riman.

El tiempo que circula

deja surcos

debajo de mis ojos

en los que dormimos

cuando nadie nos ama.

( IV )



IV

Llegó al taller, era la quinta vez que asistía. El día anterior a la clase, ocupaba mi mente en fantasear con su pequeño cuerpo rondando cerca del mío. Pensaba, por ejemplo, en las cosas que haría de él si pudiera.
Recuerdo la sensación que sentí el día que me confesó en una de nuestras charlas, que era virgen.
Yo deseaba hacerla mía, de ser necesario, a la fuerza. En mi mente la poseía sobre el escritorio donde teníamos nuestras clases.
Cualquier imperceptible roce, me provocaba una erección que trataba de disimular ante ella que se mostraba ajena e inocente.
Me sentía culpable por imaginar esas atrocidades en mi mente dignas de un demonio hambriento de sexo.
A pesar de su apariencia tan tierna, escribía de manera violenta y oscura, eso me excitaba. 
Esta tierna hada devenida en ninfa, provocaba que mi existencia tuviera sentido solo por desearla de esa manera.
En la semana, me había enviado un nuevo cuento, se llamaba “El señuelo”. El personaje principal, era una joven que recorría las más peligrosas calles de Buenos Aires en busca de criminales, que tentados por su frágil aspecto se abalanzaban sobre ella. Una vez que esto ocurría, el personaje los atacaba con feroces puñaladas que generaban ríos de sangre, de los que luego bebería cada gota con ayuda de boca y lengua.
Luego de saludarnos, le pregunte en tono de broma si tenía algo de real el texto que me había enviado, respondió afirmativamente, y sonrió de manera tímida.
Reí y pregunté nuevamente, ella respondió ahora en tono más seguro con un 
Claro que si -.
Su risa tímida, mutó rápidamente a espeluznante.
Quedé paralizado, ella siguió con el relato. Me contó por ejemplo, que la sensación del metal enterrándose en el cuerpo de un hombre, la excitaba tanto, que en ocasiones le provocaba placenteros orgasmos (para ella, eso era mejor que el sexo).
No pude emitir palabra, estaba frente a un monstruo capaz de destrozarme en su mandíbula.
Creo que notó el terror en mi mirada, y de un momento a otro, decidió irse.
Al abandonar el taller, pude ver como una zigzagueante cola, desaparecía entre el umbral y la puerta de entrada al taller, nunca mas volví a verla.

( III )



III

De repente, me encontraba en un salón repleto de gente. Ridículamente plantado en el medio, el esqueleto de lo que había sido un árbol.
A un lado de este famélico cadáver vegetal, cinco personas sostenían a una mujer de largo pelo y boca roja. No podía reconocer su cara. Levemente, sus  borroneadas facciones me resultaban conocidas.
Ordenaba a las cinco personas, que amarrasen las extremidades de esa mujer, mientras yo observaba entretenida mientras lo hacían.
Seguido a eso, les pedía a ese grupo de personas que seguían obedientemente mis órdenes, que amputaran cada una de sus extremidades.
Lo ordenaba con total naturalidad.
Cuando el primero de ellos se acercó a ella, pude ver la expresión en su rostro. Era incapaz de disimular el placer que le provocaba seguir esa orden.
Tras el primer golpe, la mano derecha se desprendió del cuerpo amarrado. El borroneado de su cara comenzó a desvanecerse, que poco a poco, fue volviéndose más identificable.
Finalmente, pude reconocerme…
Me observaba desde el árbol al que había ordenado ser amarrada, sin la mano que había ordenado me fuera amputada, rodeada de esos cinco tipos que obedecían todo lo que yo les pedía.
Miré mi mano derecha y ya no estaba.
Un segundo golpe de hacha, desprendió la segunda extremidad de mi cuerpo ubicado en medio del salón, atado a ese horrible árbol.
Mire mi mano izquierda, y tampoco estaba.
Grite que la próxima fuera la cabeza.
Se escuchó un tercer golpe de hacha…

( II )



II

Entré a la habitación, ella estaba sentada sobre el marco de la ventana. Su actitud me hacía no poder evitar desearla con todo mi cuerpo.
Me observaba casi obligando a mi lujuria a actuar de una vez.
La lámpara de la habitación estaba a apagada. La única luz en el cuarto era la del reflejo que dejaba la luna llena en su cabello.
Me acerque lentamente en dirección a la ventana, pegó su cuerpo al mío, y comenzó  a lamerme el cuello.
Desde mi espalda, lamia los lóbulos de mis orejas como si esa acción le causara mas placer a ella.
Mi cuerpo reclamaba poseer el de ella, mis ojos permanecían cerrados de placer. Al abrirlos, un espejo colgado sobre una de las puertas del placard, me devolvió la imagen de lo que estaba sucediendo.
Un gran gato negro sentado sobre el marco de la ventana me miraba fijamente con sus enormes ojos verdes mientras lamia mi cuello.
Permanecí inmóvil esperado despertar, (si acaso estaba dormido).
De un momento a otro, me invadió la peor sensación del mundo. Miles de hormigas encendidas fuego, corrían por mis venas en todas las direcciones posibles.
Comencé a sentirme tan mal, que perdí el conocimiento.
Al despertar, me encontraba descansando sobre sus piernas, y ella acariciaba mi cabeza.
Me tomó con ambos brazos, me levantó en el aire y me dijo:
- siempre voy a estar para cuidarte, gatito.-.

( I )



I

Estaba tirada en el piso. Una pareja de aves negras con dos cabezas cada una, detenían su vuelo para pararse junto a mí.
Sus gigantes picos plateados brillaban entre tanta oscuridad. Comenzaron a acercarse.
Conté treinta picotazos y perdí la cuenta.
Podía sentir el aire que exhalaban los orificios nasales de sus picos directo en mi carne.
Una de las cabezas comenzó a despedazarme la garganta, mientras que otra intentaba quitarle de la boca ese pedazo de mí.
El enfrentamiento llegó a su fin cuando (mediante forcejeos), lograron dividir aquel trozo en cuatro iguales.
Pude ver el recorrido completo de mis partes por su garganta hasta desaparecer a la altura del estomago. 
Se acercaron nuevamente para desmembrar con asco lo que quedaba de mi cuerpo, no pude hacer  otra cosa que observar mientras lo hacían.
No entiendo muy bien como llegué a este lugar, pero estoy completamente segura de merecerlo.


Tengo la existencia incompleta.

Me armaste el alma

con cinco rompecabezas  

que no encastran.

Tengo la inexistencia completa,

porque yo soy nadie

y también tuya.

Interrumpime los gritos 
 

con murmullos,

castrame el deseo

con sexo.