jueves, 9 de abril de 2015



Sentada en el umbral,
retengo los grititos que salen de atrás de mis ojos.
Observo como los globos que dejé,
se pierden en un río acelerado de ruletas
en las que solo sale el diecisiete.
Las vedettes que me hacen de barrera,
gritan,
desnudas,
tu nombre.
A mi lado,
seres descerebrados bailan un jazz desprolijo
invitándome a tararear
la música que dibuja el contorno de tus labios.
Mi deseo muta en lujuria.
Me vuelvo dócil frente una pila de halagos
salidos de jugueterias chinas
me niego absolutamente
a comprar sin garantía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario